martes, 10 de noviembre de 2009

REPROGRAMANDO EL SUBCONSCIENTE



Nuestros pensamientos se van acumulando, y de la forma más inesperada reaparece en la superficie algún viejo pensamiento. Cuando estamos en el proceso de reprogramació n de nuestra mente es normal y natural que avancemos un poco, retrocedamos otro poco, y volvamos a avanzar otro poquito. Esto forma parte de la práctica. No creo que haya ningún oficio, arte o técnica que se pueda aprender completo, al cien por ciento, en veinte minutos.

¿Recuerdas cuando comenzaste a aprender a usar un ordenador? ¿Recuerdas lo frustrante que era? Requería práctica. Antes que nada, necesitabas aprender cómo funcionaba, sus leyes y sistemas. A mi primer ordenador le puse por nombre la Dama Mágica, porque cuando aprendí sus reglas me entregaba cosas que a mí se me antojaban mágicas. Sin embargo, cuando estaba aprendiendo, la forma que tenía de indicarme que me había despistado o había seguido una dirección equivocada, era devorar páginas y páginas de trabajo que yo tenía que volver a hacer. Todos esos errores me enseñaron a fluir con el sistema.

Para fluir con el sistema de la Vida es preciso comprender qué el subconsciente es como un ordenador: basura que entra, basura que sale. Si introduces pensamientos negativos, salen experiencias negativas. Sí, lleva tiempo y práctica aprender las nuevas formas de pensar. Ten paciencia contigo mismo. Cuando estés aprendiendo algo nuevo y vuelvan las antiguas pautas, ¿dirás: “Pero, vamos, parece que no haya aprendido nada”?, ¿o dirás: “Muy bien, de acuerdo, lo probaré otra vez de la forma nueva”?

O también, digamos que has arreglado un asunto y crees que ya no tendrás que ocuparte de ello nunca más. ¿Cómo sabes que realmente lo has solucionado si no te pones a prueba? Así pues, haz reaparecer la vieja situación una vez más y observa tu reacción ante ella. Si inmediatamente reaccionas según la antigua pauta, entonces sabrás que aún no has aprendido bien esa lección y que necesitas ejercitarte un poco más. Eso es lo que quiere decir. Comprende que se trata de una pequeña prueba para ver hasta dónde has llegado. Si repites tus afirmaciones, tus nuevas declaraciones sobre ti mismo, entonces se te ofrecerá la oportunidad de reaccionar de diferente modo. Ya se trate de un problema de salud, económico o de relación, si reaccionas de forma nueva a la situación, entonces estarás en camino para dedicarte a otra cosa, a Otros aspectos de tu vida.

Recuerda también que vamos trabajando por capas, una capa cada vez. Es posible que llegues a una planicie y pienses “¡Lo he conseguido!”, pero que luego surja algún viejo asunto y te haga daño, o te enfermes y no logres ponerte bien durante un tiempo. Tienes que buscar entonces a ver qué creencias hay bajo la superficie. Puede significar que hay más trabajo por hacer porque vas a pasar a la siguiente capa, más profunda.

Nunca pienses que «no eres suficientemente capaz» porque algo que has trabajado por eliminar vuelve a aparecer. Cuando descubrí que yo no era una «mala persona» por el hecho de volver a enfrentarme con un antiguo problema, se me hizo muchísimo más fácil continuar avanzando. Aprendí a decirme: “Louise, lo haces muy bien. Fíjate lo lejos que has llegado. Sólo necesitas más práctica. Y te amo”.

Yo creo que cada uno de nosotros decide encarnarse sobre este planeta en un lugar y un tiempo determinados. Hemos escogido venir aquí a aprender una enseñanza concreta que nos hará progresar en nuestro camino de evolución espiritual.

Una de las formas de permitir que se despliegue positiva y sanamente el proceso de la vida es declarar nuestras propias verdades personales. Escoge mantenerte alejado de las creencias limitadoras que te han estado negando los beneficios que tanto deseas. Declara que tus pautas de pensamiento negativo quedarán borradas de tu mente. Libera y deja marchar tus temores y cargas. Hace ahora bastante tiempo que llevo creyendo las siguientes ideas y me han dado resultado:

• Todo lo que necesito saber se me revela.

• Todo lo que necesito viene a mí en el lugar y el momento perfectos,

• La vida está llena de alegría y amor.

• Soy una persona que ama, digna de amor y amada.

• Estoy sana y rebosante de energía.

• Dondequiera que voy encuentro prosperidad.

• Estoy dispuesta a cambiar y a crecer.

• Todo está bien en mi mundo.

He aprendido que no nos mantenemos positivos el cien por ciento del tiempo, y yo me incluyo en este dato. Tanto como puedo, considero la vida como una experiencia maravillosa y dichosa. Me siento segura y a salvo, y he hecho de esto una ley personal.

Creo que todo lo que necesito saber se me revela; por lo tanto, es preciso que tenga bien abiertos los ojos y los oídos. Recuerdo que cuando tuve cáncer pensé que me iría muy bien la reflexoterapia. Una noche asistí a una charla. Generalmente me siento en la primera fila porque me gusta estar muy cerca del conferenciante; sin embargo, esa noche me sentí inclinada a sentarme en la última fila. Justo cuando acababa de hacerlo se sentó a mi lado un reflexólogo. Empezamos a hablar y me enteré de que incluso hacía visitas a domicilio. No tuve que buscarlo, él vino a mí.

También creo que todo lo que necesito viene a mí en el lugar y el momento perfectos. Cuando algo va mal en mi vida inmediatamente me pongo a pensar: “Todo va bien, todo está bien, sé que todo es perfecto. Es una enseñanza, una lección, una experiencia, y la pasaré. Hay aquí algo que es para mi mayor bien. Todo está bien. Respira. Está bien”. Hago todo lo que puedo por tranquilizarme, para poder tener la mente clara y pensar racionalmente sobre lo que sucede, y, por supuesto, trabajo en ello. Puede que lleve su tiémpo, pero a veces, cosas que parecen grandes desastres resultan ser fabulosas al final, o por lo menos no los desastres que parecían al comienzo. Todo acontecimiento es unaexperiencia que enseña.

Hago muchísimo diálogo interno positivo, mañana, tarde y noche. Procedo de un espacio de amor del corazón, y practico el amor a mí misma y a los demás tanto como puedo. Mi amor está en continua expansión. Lo que hago actualmente es mucho más de lo que hacía hace seis meses o un año. Sé que dentro de un año mi conciencia y mi corazón se habrán dilatado y haré todavía más. Sé que lo que creo de mí se convierte en realidad, de modo que creo cosas maravillosas de mí. Hubo una época en que no pensaba así; sé que he crecido y que continuaré trabajando en mí misma.

También creo en la meditación. Meditamos cuando nos sentamos y desconectamos el diálogo interno el tiempo suficiente para escuchar a nuestra propia sabiduría. Cuando medito suelo cerrar los ojos, hacer una honda inspiración y preguntar: “¿Qué necesito saber?”. Me quedo sentada y escucho. También podría preguntar: “¿Qué necesito aprender?”, o “¿Qué enseñanza hay contenida en esto?”. A veces pensamos que tenemos que «arreglarlo» todo en nuestra vida, cuando es posible que lo único que hayamos de hacer es «aprender» algo de la situación.

Cuando comencé a meditar, tuve fuertes dolores de cabeza durante las tres primeras semanas. La meditación me era totalmente desconocida e iba contra mi programación interior. Sin embargo perseveré, y finalmente los dolores de cabeza desaparecieron.

Si al meditar ves que surge continuamente de ti mucha negatividad, eso puede significar que es necesario que suceda: la guardabas en tu interior, y al callar, haces que comience a subir a la superficie. Considérala sencillamente como negatividad que se libera. No trates de oponerle resistencia. Déjala que continúe todo el tiempo que sea necesario.

Si te quedas dormido mientras meditas, eso está bien. Deja que tu cuerpo haga lo que necesita, ya se equilibrará con el tiempo.
Del libro "El poder esta dentro de ti" Louise Hay
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viernes, 30 de octubre de 2009

EL ESCEPTICO



Caía la tarde, un grupo de buscadores de la verdad se había reunido a escuchar las
enseñanzas de labios de un sabio yogui. Sentados bajo un árbol a la orilla del río,
absorbían las palabras del maestro, que departía sobre el poder del mantra.
- ¿Por qué sabemos que dice algo, que no son simples palabras?. Porque transmite
un estado de conciencia.
Así se expresaba el yogui ante sus atentos seguidores. Pero no todos los oyentes
escuchaban con la misma fe, entre ellos había un escéptico en quien las palabras del
yogui levantaban dudas continuas. El yogui seguía hablando melodiosamente:
- Por eso os aseguro que la recitación del mantra puede conduciros al conocimiento
de vuestro auténtico ser, de vuestro ser más elevado, del Único Ser.
Al llegar a este punto el escéptico ya no pudo contenerse:

- Lo que afirmas no son más que palabras vacías, sin base. ¿Cómo puede la
repetición de unas palabras conducirnos al Ser?. Si yo repito ahora “halva, halva, halva”
¿acaso ese delicioso postre se hace realidad?. ¿Has visto que se haya materializado?.
Dame tú una prueba de lo que dices si pretendes que te crea.
Ante esta interrupción el yogui parecía furioso, dispuesto a enfrentarse con el
escéptico. Todos los presentes se preguntaban atónitos qué iba a suceder. Se levantó y,
gritando, ordenó a aquel hombre:
- ¡Callate!.

Al hombre aquel mandato le hizo hervir de rabia. Era tanta su ira que comenzó a
temblar, perdió el control y fuera de sí vociferó:
- ¿Cómo te atreves a hablarme en ese tono?. ¿Tú dices ser un santo y vas por ahí
vociferando y dando ordenes a los demás?.
Entonces el yogui, sentándose, se dirigió a él afectuosamente, todo signo de enfado
había desaparecido de su rostro y su voz, con la más profunda ternura le dijo:
- Siento mucho haberte ofendido. Pero díme, ¿cómo te sientes en este momento?.
- ¡Me siento ultrajado!.

El yogui concluyó:
- Una sola palabra injuriosa te ha herido. Observa qué terrible efecto ha tenido esa
sola palabra sobre ti. Si esto es así, ¿no crees que los términos que designan al Ser
tendrán el poder de transformarte?.
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DOS RANAS EN APRIETOS



En cierta ocasión una corpulenta rana y una vivaracha ranita, saltaban juntas hasta que tuvieron la desgracia de caer dentro de un balde de leche fresca. Estuvieron nadando horas y horas con la esperanza de salir de alguna manera, pero las paredes del balde eran empinadas y resbaladizas, por lo cual la muerte parecía inminente.

Cuando ya la rana grande estaba completamente agotada, perdió el valor. No había esperanza alguna de salvación. “¿Por qué seguir luchando contra lo inevitable? Ya no puedo más”, se lamento. “! Sigue, sigue, no te detengas!”, le dijo la ranita que seguía dando vueltas y vueltas alrededor del balde; y así continuaron nadando por un tiempo. Pero la rana grande decidió que ya no valía la pena persistir.

“Hermanita, más vale que nos demos por vencidas”, murmuro la rana grande, “voy a abandonar la lucha”.
Así pues, la ranita quedo sola y pensando: “Si abandonar la batalla significa entregarme a la muerte, yo seguiré nadando”.

Dos horas más transcurrieron y las pequeñas y delgadas patitas de la decidida ranita estaban casi paralizadas por el agotamiento, y parecía que no podrían moverse ni un minuto más. Pero luego reflexionó en su amiga ya muerta y se dijo: “Abandonar la lucha significa una muerte segura, así que seguiré pataleando hasta que muera—si la muerte ha de llegar—pero no abandonaré mis esfuerzos, “ ¡ mientras hay vida hay esperanza ¡ “.

Llena de determinación, la ranita siguió nadando en círculos, una y otra vez, dentro del balde, agitando la leche en pequeñas olas. Después de un rato, cuando ya se sentía completamente agotada y creía que estaba a punto de ahogarse, repentinamente sintió algo solido bajo sus patitas.

Con gran sorpresa advirtió que estaba descansando sobre un trozo de mantequilla que se había formado al batir la leche con su incesante pataleo. Y así, la exitosa ranita saltó fuera del balde de leche hacia su libertad.

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jueves, 29 de octubre de 2009

LA ENFERMEDAD




Entrevista a Jorge Carvajal - Cirujano y Pionero de la Bioenergia

Qué es la enfermedad?

Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.



La Salud y Las Emociones

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.


¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmació n, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.


¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.


¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.


¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.


¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época.

El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.

El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.

Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo.Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformació n permanente.

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martes, 20 de octubre de 2009

QUE SIGNIFICA NAMASTÉ




Yo los saludo desde el lugar de la unidad que es el suyo propio. El mismo no es separado o aparte de ustedes, porque es ustedes. Está más dentro que fuera, porque hay una verdad más grande o más sustanciosa llevada dentro de ustedes de la que se expresa afuera.

Hace mucho tiempo atrás era la costumbre cuando uno se encontraba con otro ser, de saludarlo honrando su moméntum interno como así también su movimiento externo, porque ambos eran considerados iguales.

“Namasté”, acompañado por un gesto tal como un cálido abrazo o una reverencia respetuosa es reconocimiento de la profundidad y de la unidad del espíritu que envuelve todo.

Namasté no significa Buenos Días, Buenas Tardes o Buenas Noches. No es Hola o Adiós, es mucho más que eso. Es un reconocimiento total y completo del espíritu que mora en el interior el que se expresa internamente y sin forma.

Namasté es tan profundo como el manantial más profundo y tan dorado como la luz del sol, pero muchos lo consideran pasado de moda y en consecuencia ha dejado de ser una cortesía.

Reducido de rango, ha sido reemplazado por saludos más comunes y superficiales, tales como aquellos que reconocen lo que uno mismo ha estado haciendo últimamente, en lugar de ser simplemente la palabra viva de Todo Lo Que Es.

En esencia significa:

Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno.

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viernes, 16 de octubre de 2009

MALAS ¿PORQUE TIENEN 108 CUENTAS?






Mala o Japamala
En los últimos años, el mala o japamala budista se ha convertido en un objeto de moda, siendo utilizado como ornamento por modelos, artistas, músicos, intelectuales y la gente común. Sin embargo, son pocos los que conocen su profundo significado y el uso que se le da dentro de la práctica contemplativa del budismo tibetano.

¿Por qué tienes 108 cuentas?
La respuesta es complicada, pero el origen de 108 es un número sagrado relacionado astrológicamente a las 12 casas astrológicas, multiplicadas por los 9 planetas en nuestro sistema solar. Los Malas también puede tener 109 cuentas, 108 para contar mantra y la Cuenta del Gurú suplementaria (por lo general ligeramente más grande), que es donde el Mala se termina en la borla. La Cuenta del Gurú es agregada como un recordatorio de la devoción sagrada al Maestro o Gurú. Los Malas de muñeca puede tener 22 o 27 cuentas.

¿Cuál es el objetivo de un Mala?
El objetivo del Mala desde el punto de vista del budismo, Hinduismo, tradiciones musulmanas o cristianas son para contar oraciones sagradas “Mantra” durante un período de recitación. Por ejemplo, uno podría recitar, ” el Mantra de Om Mani Padme, Mantra de la Compasión pasando una cuenta por cada recitación. Desde luego, uno puede usar el Mala para cualquier rezo sagrado de cualquier tradición espiritual o religiosa.

¿Cómo se debería usar un Mala?
Los Malas son usado moviendo los dedos comenzando por la primera cuenta después de la cuenta del Gurú. Cada vez que recita un mantra completo entonces se pasa a la próxima cuenta. Una vez que ha completado una vuelta del Mala y se llega a la cuenta de Gurú entonces se invierte la dirección. La creencia de no sujetar la cuenta del Maestro o Gurú se debe a un sentimiento de devoción, buena disposición o respeto por el mismo.

¿Porqué contar los Mantras?

Algunos practicantes adquieren compromiso de recitar cierto número Mantras en determinado tiempo y para llevar la “cuenta” hacen servir el Mala.

El Mala, rosario o collar de cuentas. No es un objeto de joyería, y no debería ser considerado como tal. Use el Mala con respeto y cuidado, no deje el Mala en el suelo, ni ninguno de los objetos sagrados, incluyendo libros y otros instrumentos rituales de práctica espiritual. Si se le cae el Mala al suelo, tóquese la coronilla de la cabeza recitando, Om Ah Hung, u otro mantra auspicioso que conozca tres veces.
No deje a otra gente tocarlo como un objeto de curiosidad vulgar. Tocar a alguien con un acto de bendición o curación puede ser apropiado. Es muy beneficioso tener el Mala bendecido por un Lama o Gurú.

Los budistas utilizan el Mala para vencer los 108 deseos pecaminosos con el fin de alcanzar el estado de Nirvana. En virtud de su carácter meditativo, estas dos oraciones ejercen en común un efecto de sosiego sobre quienes las utilizan para rezar; les llevan a experimentar y a rezar por la paz, y producen frutos de amor.

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lunes, 25 de mayo de 2009

EL PAPEL DE LA ENERGIA EN LA CURACION




Todas las enfermedades pueden tratarse de dos formas, por métodos físicos y por
métodos mentales. Los métodos físicos consisten en la renovación de la fuerza vital, que
puede lograrse mediante el reforzamiento de la energía, el uso de productos químicos, el
uso de vitaminas como las contenidas en las plantas frescas y el ayuno.
El más importante de todos estos métodos físicos de curación es el reforzamiento de
la energía. La energía es la causa real de la curación de todas las enfermedades y la
auténtica fuente de energía es el Infinito. Esta energía te rodea y, según Yogananda,
puedes atraerla a tu cuerpo gracias a la voluntad. Recuerda el axioma que hemos
comentado tantas veces: “Cuanto mayor sea la voluntad, mayor será el flujo de
energía”. Recuerda también que esta “voluntad” se refiere a “buena disposición”,

“alegría”. Todo aquello que eleve tu energía, como les sucedía a las personas que
tomaban placebos, tendrá capacidad para curarte.
Una forma de llevar energía al cuerpo es decir “Sí” a la vida. Yogananda dijo algo
muy interesante: “Todas las enfermedades, incluso hablando físicamente, son causadas
por un conflicto entre las fuerzas del alma, que se mueven hacia arriba y las fuerzas de
la materia, que se mueven hacia abajo”. Así pues, si logras que toda la energía se dirija
hacia arriba conseguirás un extraordinario poder de curación. De ahí los grandes
beneficios que tiene la práctica de Kriya Yoga en la salud. El kriya yogui mueve la
energía por la columna y lleva su cuerpo a un estado de equilibrio energético. El Kriya
Yoga, al hacer posible que la energía se mueva ascendentemente, ayuda a superar los
bloqueos energéticos que fatigan nuestro cuerpo, y Yogananda dijo que el movimiento
descendente de la energía corporal es la causa metafísica de la enfermedad.
Es importante considerar el papel que juega el Karma en la enfermedad, aunque la
mayoría de las personas occidentales no lo tiene en cuenta. Si tu karma te lleva a tener
un determinado problema de salud, para superarlo o evitarlo necesitarás una energía
mayor que la correspondiente a ese problema. Tenemos que aumentar las entradas
positivas para combatir las tendencias negativas. Al hablar de los efectos del karma y en
general de curación, tenemos que conseguir un aporte de energía que equilibre el estado
negativo que supone la enfermedad.
Los medicamentos suelen actuar “suprimiendo” determinado factor y esto puede
tener consecuencias negativas para las necesidades del organismo, por eso es mejor
tratar de aumentar el pensamiento positivo. Se podría enseñar a la gente a sonreír más,
por ejemplo, pero es difícil hacerlo si no se conoce el secreto de la meditación, de la
sintonía, de elevar nuestra conciencia, etc. Y sin embargo, todos estos son aspectos
espirituales de la curación. Cuanto más vivas en Dios, cuanto más vivas en un estado de
conciencia elevado, tanto más colaborarán las cosas contigo de forma natural.
Eso no significa que todo vaya a irte bien, que una prueba de tu espiritualidad sea
que nunca estás enfermo, es más complejo que esto. Pero existe algo que puedes
comprobar, cuanto más vivas en un estado de conciencia elevado, cuanta más energía
pongas en todo, tus problemas físicos desaparecerán más fácilmente.
Por tanto, si puedes aprender a vivir feliz, a fortalecer tu aura, a vivir de forma que
los demás fortalezcan tu aura con su compañía elevada, si puedes aprender técnicas,
incluso posturas de yoga que magneticen tu aura y eleven tu energía, obtendrás grandes
beneficios.
La energía del sol
Swami Kriyananda cuenta que hace años conoció a un hombre en Méjico que seguía
las enseñanzas de Paramhansa Yogananda. En una ocasión se encontraba enfermo y su
hermano, que era médico, le diagnosticó una anemia importante, recetándole comer
carne. “No, soy vegetariano, no quiero comer carne”, le respondió. Su hermano insistió:
“Te morirás si no lo haces”. Pero no lo hizo. Su hermano le llevó a otro médico
pensando que al no tener relación con él le obedecería, pero el hombre siguió diciendo
que no comería carne. En vez de esto se sentaba frente a su ventana abierta, al sol, y se
frotaba los brazos desnudos con profunda conciencia de atraer hacia sí la energía del
sol; repetía esta operación en las distintas partes de su cuerpo. Después de seis meses
estaba totalmente bien. Fue al médico y éste le dijo satisfecho: “¡Ah, al final siguió mi
consejo!”. El hombre no respondió.

Yogananda afirma que los rayos del sol tienen un gran poder curativo.
Para él la luz del sol debería ocupar un lugar muy importante en nuestra vida, debido a
su cualidad de producir energía directa, además enseña que si deseamos utilizar esta
energía adecuadamente debemos hacerlo con voluntad y concentración. Los rayos del
sol serán cien veces más efectivos para nuestra salud si nos concentramos en ellos que si
simplemente nos tumbamos al sol y nos dormimos. Por tanto, para utilizar la energía del
sol en la curación concéntrate en atraer sus rayos hacia ti y en recibirlos con voluntad de
curarte.
La respiración
En palabras de Yogananda, quienes piensan que la vida depende sólo del desayuno,
la comida y la cena –de sólidos y líquidos- tienen una mentalidad grosera. Podemos
obtener energía tanto de los alimentos materiales como del Cosmos. Es conveniente
extraer nuestras necesidades de energía, tanto como sea posible, del aire y la luz del sol.
La nutrición obtenida de estas dos fuentes directas puede convertirse más fácilmente en
energía dentro del cuerpo que si recurrimos al alimento o las sustancias químicas.
Así pues, otra forma importante de atraer energía al cuerpo y mantenerlo sano es a
través de la respiración, si se hace conscientemente. Practicar la respiración doble de los
Ejercicios de Energetización o la respiración consciente en las posturas de yoga atraerá
mucha más energía que respirar con la mente ausente.
Todo aquello que aprendas a hacer con consciencia tendrá un enorme beneficio para
ti.
La buena disposición
Para disfrutar de buena salud aprende a decir sí a las cosas, a hacer tus obligaciones
con buena voluntad. Aquello que tengas que hacer hazlo con alegría, con buen ánimo.
En vez de decir “Tengo que hacerlo”, cumple tus obligaciones, hasta las más nimias,
con buena disposición.
Cuanto más aprendas a decir “Sí” a la vida, “Sí” a aquello que debas hacer, tanto
más comprobarás que vives siempre en un estado de elevada energía. Tu buena
disposición jugará en gran papel a la hora de mantener tu cuerpo en perfectas
condiciones de salud.


El papel de la Mente
La enfermedad no tiene sólo una raíz física, como ya dijimos al comienzo de la
lección, el cuerpo y la mente están unidos en el plano de la conciencia y ejercen efectos
directos recíprocos sobre ese “campo” unificador. El pensamiento y el comportamiento
tienen una acción causal sobre la salud. Una mente sana hace posible mantener las
actitudes de alegría, entusiasmo, buena disposición, capacidad para la risa, etc. que
llevan energía al cuerpo y la dirigen hacia arriba; las actitudes que te permiten ver las
cosas en su auténtica proporción.
Ya sabemos que los alimentos materiales proporcionan al cuerpo energía, también
debemos recordar que los buenos pensamientos son alimentos nutritivos para la mente y
que los pensamientos de cualquier otra naturaleza son venenosos para la salud del
cuerpo y la mente. Analiza tu “dieta magnética mental”, como la llama Yogananda.
Normalmente consiste en pensamientos propios y pensamientos que recibes del
contacto con los pensamientos íntimos de tus amigos.

Los pensamientos pacíficos y los amigos pacíficos producen siempre mentes
saludables, magnéticas. Es fácil ver si una persona se alimenta de un ambiente
pendenciero o pacífico. El descontento y las preocupaciones, que pueden deberse a tener
unos amigos equivocados o a no ser valorados por parte de nuestros parientes cercanos,
producen una mente insana y pesimista.
Aprende a eliminar las causas de tus preocupaciones sin permitirles inquietarte. No
alimentes tu mente con los venenos mentales creados cada día por nuevas
preocupaciones. Las preocupaciones son a menudo el resultado de intentar hacer
demasiadas cosas apresuradamente. No “engullas” tus deberes, mastícalos a fondo, uno
a uno, con los dientes de la atención y empápalos con la saliva del buen juicio. Así
evitarás la indigestión de la inquietud.
Entre los métodos de curación mental juegan un papel muy importante las
afirmaciones. Como ya se han tratado en lecciones anteriores no vamos a repetir aquí
cómo deben utilizarse, pero recuerda siempre que son una poderosa herramienta a tu
disposición.

El papel del Espíritu
Del mismo modo que necesitamos tener una mente sana, necesitamos tener una
relación correcta con nuestra alma. Se puede tener una gran fuerza de carácter, ser
amables, valientes, tener una gran cantidad de virtudes materiales, pero Yogananda
afirma que si en nuestra vida no se incluyen los valores espirituales, tarde o temprano se
presentará un obstáculo que no podremos superar. Si no llevamos nuestros valores al
plano espiritual, en cierto momento de nuestra vida las virtudes humanas no nos
bastarán, la fuerza nos abandonará a menos que tengamos fortaleza espiritual. Esta
fortaleza se adquiere a través de la meditación, de estar en sintonía con Dios.
Debemos vivir en la conciencia de nuestra naturaleza más elevada, de quiénes
somos realmente. Esto puede hacerse utilizando afirmaciones, viviendo una vida
correcta, intentando ser espirituales, pero sin la meditación, sin vivir con Dios, no podrá
lograrse. Sólo lo conseguiremos ofreciéndonos a la luz, ofreciendo a ella nuestro ego.
La única forma de superar realmente los engaños humanos, las enfermedades humanas,
es ofrecer la vida al Superconsciente, ofrecer nuestro ego al Superconsciente y esto se
realiza por medio de la meditación.
La meditación es esencial para quienes quieran superar su enfermedad espiritual, la
enfermedad de la Ignorancia, es decir, es esencial para todos nosotros. Porque hasta que
no superemos esa ignorancia, antes o después las cosas dejarán de marchar bien; tarde o
temprano sufriremos, tarde o temprano las acciones del pasado o del karma colectivo
repercutirán sobre nosotros. La vida es como un océano, con olas que suben y bajan y si
no estamos preparados, cuanto más alta sea la ola más profundo será el desnivel que
dejará al romper.

Cuando hayas aprendido a comer alimentos adecuados, a elaborar pensamientos
correctos, a llenarte de sabiduría y gozo a través de la meditación, tu cuerpo, tu mente y
tu alma se espiritualizarán y las sentirás como dinamos de energía magnética. Cuando te
comprendas como un alma, sabrás que perteneces al Espíritu que reposa en todas partes
con la misma alegría, en todo el espacio, en todas las cosas, siendo uno con todas las
cosas.

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